El ascensor tarda exactamente once segundos desde la planta baja, hasta el cuarto piso.
Tiempo más que suficiente para que F deslice su mano bajo el vestido de I, y le alcance un pecho. Al instante el pezón se endurece.
I nota su deseo clavándosele en la cadera.
I: Pero, ¿cómo? ¿ya?
F: Sí, en tres latidos.
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