Thursday, 28 May 2009

TDS

Durante casi toda mi vida, fue el refugio perfecto. Así conseguía la atención que precisaba, la aprobación de todos, la admiración de unos pocos.
Al fin y al cabo, simplemente se trataba de hacer lo que mejor se me daba. Unos jugaban bien al fútbol o eran graciosos, otros eran atractivos. También por supuesto, estaban los que no destacaban en nada, y aún así, eran felices.
Yo nunca pude pertenecer a ese grupo. Demasiado vacio, inseguridad, rechazo, y el resto de la lista que es de sobra conocida, y que yo recrimino sin piedad y cargada de rencor a mis padres.

Por eso, por el método de prueba y error, encontré lo mío: Vale, era lista, y con estudiar un poco sobresalía muy por encima de la media. A pesar de ello, yo nunca me lo creí, y solía atribuir mis éxitos académicos a la suerte.

Con eso me bastó para tirar a lo largo de los años, sabiendo que, al menos tenía eso. Hasta que por algún motivo que desconozco (tal vez soledad, cansancio o frustración), dejó de ser suficiente.

Y a partir de entonces, puedo decir que he ido dando tumbos de aquí para allá, buscando un lugar no demasiado sucio en el que dejarme caer. Ahí fue cuando la oscuridad vino a por mí, me engañó, me hizo creer que lo que me ofrecía era lo único que necesitaba para seguir viviendo.
Se lo entregué todo, absolutamente todo. Me salí del refugio que me había acogido, el que verdaderamente me conocía y me aceptaba tal y como era.

Para bien o para mal, me traicionó. Cuando más necesitaba lo que me estaba dando, me lo reemplazó por una amarga pesadilla. Y lo demás es historia. Me quedé fuera, sin refugio alguno, a merced de la oscuridad que crece y crece y crece...y se extiende de mi a los que me rodean, como un virus inmune a cualquier tratamiento.

Sin embargo...hoy me he sentido como cuando era yo, cuando no sabía cuántas calorías tiene un flan, cuando nunca había pasado hambre, ni me había acariciado la campanilla con los dedos índice y corazón. 

Una de mis profesoras me ha escrito un e-mail, en el que dice textualmente que "ha sido un auténtico placer tenerme como alumna", "que espera que saque una nota excelente porque me lo merezco" y "que le encantará trabajar en el futuro conmigo".
Tal vez sea una opinión subjetiva de ella, por supuesto, tal vez no se corresponda con la realidad, tal vez yo no lo valga, pero...al menos haber vuelto a sentir que algo de lo que hago merece la pena, que no estoy tan consumida, que en el fondo yo...no sé, me ha dado esperanza.




Sunday, 3 May 2009

Finding my religion

Decidieron por mí que la fe no formaría parte de mi vida. No tuve opción, me la negaron. Cuando un poco de esa, sólo un poco, podría salvarme.
En lugar de ello no pusieron una semilla de amor propio, es más fácil simplemente dejar ahí un vacío.
Quererse por encima de todo contradice el dogma de la fe cristiana, y sin embargo...en algo hay que creer. El nihilismo que me impusieron, sí, lo digo claro, el nihilismo que me inculcaron mis padres, bien por egoísmo, por ignorancia o por negligencia, ha ido carcomiendo, como una termita bulímica, los soportes de mi existencia.
A un tiro de piedra de la treintena, siento que necesito un credo. Me es imposible tragarme la Biblia de una sentada, y aún así, no creo que hiciese aflorar la fe en mí.
Pero estando allí, en aquel lugar cargado de simbolismo e historia, donde el concepto del tiempo no es que se difumine, es que simplemente no importa, tuve la impresión de estar a una oración de empezar a creer. Hasta tal punto que ayer me bebí el medio litro de agua que cogí en el manantial de Covadonga, pensando que tal vez, esperando que...