Al fin y al cabo, simplemente se trataba de hacer lo que mejor se me daba. Unos jugaban bien al fútbol o eran graciosos, otros eran atractivos. También por supuesto, estaban los que no destacaban en nada, y aún así, eran felices.
Yo nunca pude pertenecer a ese grupo. Demasiado vacio, inseguridad, rechazo, y el resto de la lista que es de sobra conocida, y que yo recrimino sin piedad y cargada de rencor a mis padres.
Por eso, por el método de prueba y error, encontré lo mío: Vale, era lista, y con estudiar un poco sobresalía muy por encima de la media. A pesar de ello, yo nunca me lo creí, y solía atribuir mis éxitos académicos a la suerte.
Con eso me bastó para tirar a lo largo de los años, sabiendo que, al menos tenía eso. Hasta que por algún motivo que desconozco (tal vez soledad, cansancio o frustración), dejó de ser suficiente.
Y a partir de entonces, puedo decir que he ido dando tumbos de aquí para allá, buscando un lugar no demasiado sucio en el que dejarme caer. Ahí fue cuando la oscuridad vino a por mí, me engañó, me hizo creer que lo que me ofrecía era lo único que necesitaba para seguir viviendo.
Se lo entregué todo, absolutamente todo. Me salí del refugio que me había acogido, el que verdaderamente me conocía y me aceptaba tal y como era.
Para bien o para mal, me traicionó. Cuando más necesitaba lo que me estaba dando, me lo reemplazó por una amarga pesadilla. Y lo demás es historia. Me quedé fuera, sin refugio alguno, a merced de la oscuridad que crece y crece y crece...y se extiende de mi a los que me rodean, como un virus inmune a cualquier tratamiento.
Sin embargo...hoy me he sentido como cuando era yo, cuando no sabía cuántas calorías tiene un flan, cuando nunca había pasado hambre, ni me había acariciado la campanilla con los dedos índice y corazón.
Una de mis profesoras me ha escrito un e-mail, en el que dice textualmente que "ha sido un auténtico placer tenerme como alumna", "que espera que saque una nota excelente porque me lo merezco" y "que le encantará trabajar en el futuro conmigo".
Tal vez sea una opinión subjetiva de ella, por supuesto, tal vez no se corresponda con la realidad, tal vez yo no lo valga, pero...al menos haber vuelto a sentir que algo de lo que hago merece la pena, que no estoy tan consumida, que en el fondo yo...no sé, me ha dado esperanza.
