Hoy estaba, como siempre, subida en la elíptica con DJ Tiesto a todo trapo en los oídos, pensando en mis cosas, controlándome el pulso, reflejándome en el espejo del fondo del gimnasio.
A esto entra un chico de unos veinte o veintiún años, y se pone a mi lado a darle a la bici. Cuando acaba se dirige a la máquina de dorsales, y de repente empieza a dar tumbos y se desmaya.
Me quedé clavada en el sitio, fue como si el chaval fuese de trapo. Como es normal se arma un revuelo tremendo a su alrededor. Unos diciendo que lo mejor es ponerlo boca abajo, otros que dejarlo sentado, otros que tumbarlo y ponerle los pies en alto, y mientras tanto el chico semiinconsciente diciendo que se ha quedado ciego.
Ha sido muy fuerte, qué susto dios. Al final suponemos que ha sido una descompensación del azúcar o algo, porque aunque el chico dijese que se acababa de comer un bocata, por el aspecto lívido y los bracitos que tenía se notaba que pasa hambre.
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1 comment:
Eso, tú ponme esto ahora que acabo de empezar...
Encima yo no me controlo el pulso, porque cuando lo haćia de pequeño siempre lo tenía por encima de las 180 ppm, y como me asustaba, dejé de contarlo :P
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