Hace cuestión de un año, mientras esperaba mi turno en la consulta del ginecólogo, leí en una revista un curioso artículo sobre la moda del Speed Dating.
En resumen, la cosa consiste en lo siguiente: se reúne un número elevado de personas solteras o en busca de pareja (singles) y se concertan entre ellos múltiples citas. Cada cita dura alrededor de cinco minutos, transcurridos los cuales un miembro de la pareja (generalmente el hombre) rota para conocer a otra persona.
Al final de la ronda, las parejas entre las que haya habido feeling intercambian sus números de teléfonos o e-mails.
En el artículo además se mencionaba que, como experimento, se habían introducido un topo en varias de esas citas, para comprobar qué frases para ligar surtían efecto y cuáles no.
Al parecer, las frases que obtuvieron mejores resultados (entiéndase como mejor resultado, el que la persona desease volver a ver al topo) eran aquellas que de un modo original, interrogaban acerca de los intereses del participante (por ejemplo: ¿qué serías capaz de hacer por un millón de euros?).
No sé exactamente qué frases intercambiamos tú y yo en nuestra primera cita. Sí recuerdo que hablamos de Egipto y de nuestros ex-novios. También que quedamos en Santa Justa, y que tú llegaste en el coche de tu padre, con bastante retraso por cierto. Y que me quisiste llevar a un billar que resultó llevar cerrado algún tiempo. Y que estuvimos en Nervión Plaza sentados en una terraza, y que al irnos yo me dejé olvidada sin darme cuenta, la chaqueta de pana que llevaba. Por suerte, un hombre nos llamó y preguntó:"¿ Es suya esta chaqueta?" A lo cual yo contesté: "No". Menos mal que estabas tú y replicaste: "¿Cómo que no?".
También recuerdo que finalmente sí que fuimos a un billar, donde dejé bien claro porqué prefiero mucho antes jugar a lanzar dardos.
Y aquella película que vimos ,"El fuego de la venganza", y yo preguntándome si me besarías, mientras Denzel Washington le cortaba a uno los dedos en pantalla.
Sí que lo hiciste, y aún me recuerdas que en aquella primera vez, yo te metí la lengua sin avisar.
Hacía tiempo que mi corazón no se aceleraba, que no me galopaba en la garganta. Que no sentía que me faltaba el aire.
Cuando terminó la película me dejaste en casa, y como siempre yo te dije: "Gracias".
Gracias por el fuego, por tu claridad, por tu mirada sincera.
Saturday, 7 February 2009
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