Vuelvo de Sevilla en el coche de madrugada. No hace calor, 27º, me sirve, aunque prefiero unos siete grados menos. Trato de sintonizar en el dial una canción acorde con lo que siento, con la que me identifique. En Kiss Fm un tema de George Michael sobre el desamor, los cuarenta ni me molesto en escucharlo, en cadena cien una canción de The Cranberries que no soporto.
Al fin algo seduce mis oídos. Es un tema house con una letra sorprendente, algo así como "I´m so in love with you, so in love, I wanna marry you and have babies with you..." Me sorprende porque la temática house suele girar, por supuesto, en torno al amor, pero se refiere a un amor libre y universal, no al "commitment".
Exactamente así me siento. Estoy tan enamorada que diría que "Sí". Dentro de mi crece un sentimiento tan afirmativo y optimista que me cuesta contenerlo.
Siempre he creido que el amor no te cambia la vida, no termina lo que hayas dejado a medio hacer, pero he de rendirme ante la obviedad. El amor no te cambia la vida, pero cambia algo dentro de ti, un interruptor que de estar encendido magnifica la belleza del mundo, amplifica los detalles, dulcifica lo que en ti sea amargo.
Es cierto que el verdadero amor parte de uno mismo. Es cierto que amar careciendo de autoestima es difícil, pues privas a la otra persona del amor que te debes a ti mismo. Sin embargo, reconocerse en otros ojos, verse con ellos, sentirse querido y deseado, ayuda muchísimo a construir esa base sólida que suena a entelequia pero que es lo más fundamental de una persona.
Por eso lo que yo considero amor es siempre un sentimiento correspondido. Si no, es algo parecido, pero no lo es. Una ilusión, tal vez algo potencial, pero no una realidad.
Para amar hay que conocer, hay que compartir, hay que saber.
De pocas cosas estoy tan segura como de que sé, de que nunca hasta entonces había sabido y que probablemente y a pesar de lo que ocurra, el conocimiento adquirido ha quedado impreso en mí.
Hasta este momento he divagado, me he confundido cientos de veces, he creído ver lo que sólo en tapiz de mi imaginación estaba. He soñado demasiado, y esperado otro tanto. He buscado fuera lo que sólo yo podía darme. Ese no-amor conduce al peligroso sendero de la desintegración, de la autocompasión, de la pérdida de identidad, de la disolución del propio yo.
Este amor es constructivo, es real, me llena, no, me desborda, me lo da todo y no me quita nada.
No sé qué voy a hacer sin tenerlo a todas horas.
Saturday, 30 August 2008
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment