Friday, 4 July 2008

Cristina

Hoy me ha llamado. Me acaba de llamar, y he estado más de una hora hablando con ella. Todavía no salgo de mi asombro.
Sinceramente pensé que me había ganado a pulso su desprecio, o al menos su indiferencia. No busco justificarme, entono el mea culpa. Ella se merecía mucho más de lo que yo le di, que fue nada.
El hecho de llamarme le honra, y a mi me tira por los suelos. Pero eso es algo que yo ya sabía, y a sabiendas, por desidia, perseveré en el error.
Me doy cuenta de que la infravaloré. Su capacidad de comprensión y de empatía no tienen límites. Es un ser extraordinario, siempre lo he pensado y lo sigo pensando. No hay nadie como ella, o yo nunca me lo he encontrado.
Me alegra tanto que no me haya borrado de su vida que no puedo describirlo. Y me siento mal, por ser como soy y siéndolo, no siendo amiga de nadie.
No soy buena amiga, eso lo tengo asumido. Me quito de enmedio y paso. Conmigo no se puede contar a no ser que la persona explícitamente me pida ayuda. Pero de mi no sale.
Soy buena persona, soy buena hija, soy buena hermana, soy buena compañera, pero no soy buena amiga.

2 comments:

Anonymous said...

Iba a hacer una reflexión sobre lo rápido que caemos algunos en el pesimismo existencial, pero mejor no.

Únicamente me limitaré a decir que me alegro mucho de que te dieras cuenta del "error" y de que lo tomes como una señal que hacerte reflexionar.

"Es triste darse cuenta, pero mas aún es no hacerlo."

Un saludo y mucho ánimo.

Titoíto said...

No sé si será cierto, pero si lo es, y no te gusta, estoy seguro de que eres capaz de cambiarlo :)