
Ayer cuando Rafa Nadal consiguió su primer Wimbledon no se escuchó ni un solo coche pitando por la calle, celebrando su victoria. Yo como tenía a mano la bandera de España que paseé por toda Sevilla cuando el triunfo de la selección, la colgué del balcón con todo mi orgullo.
La carita de Nadal al saludar a Federer tras derrotarlo no tuvo precio. La viva imagen del esfuerzo, la voluntad y la superación.
Me quedo con esa cara, aunque ver a Federer con su rebequita de ribetes dorados colmó todas mis expectativas :P

1 comment:
Es preciosa la rivalidad que tienen :)
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