Hola mundo:
Llevo toda esta mañana con una sensación de déjà senti que me reconforta, y en cierto modo me alivia. Una parte de mí cree en la precognición y en ciertas ocasiones me siento clarividente, como si estuviese apunto de vislumbrar alguna verdad universal, o de percibir algo de forma extrasensorial.
Supongo que nos pasa a todos, al menos yo alguna vez que otra, he establecido comunicación telepática con mi madre o con mi hermano. Me cuesta creer que no deja de ser casualidad o azar, y no puedo sino pensar que ha de haber algo más.
Ralladas de lado, curioseando por el blog de uno de mis mejores amigos he descubierto que va a ser padre. Me he alegrado muchísimo y me ha invadido una oleada de ternura. Él lleva viviendo en China más de un año y me consta que este bebé es deseado, así que felicidades Fran.
¿Seré yo madre algún día? ¿Se me pasará el arroz? ¿Me tendré que someter a un tratamiento de fertilidad y traeré sextillizos a este mundo?
A mí los niños nunca me han gustado especialmente, es más, no he tenido jamás uno en mis brazos. He preferido antes a los animales, por parecerme más inocentes y leales. Pero de un tiempo a esta parte creo que ando madurando la idea de la maternidad (lo que no significa que planeé ser madre en breve ni muchísimo menos) y los bebés ya no me parecen nenucos cabezones, llorones y egoístas. Bueno sí, me parecen todo eso, pero además me producen un sentimiento de fragilidad, dependencia, suavidad, ternura y amor.
Supongo que ya voy teniendo una edad, y aunque la carrera y la situación de la vivienda en España me impidan por ahora independizarme y formar una familia, el reloj biológico no atiende a ese tipo de razonamientos.
Sunday, 8 June 2008
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