Hoy he entrado en el cuarto de mi hermano buscando una pila para el mp3 y me he dado cuenta de que lo echo de menos. Cuando él estaba me reía mucho más. No he encontrado la pila, así que me he ido a correr sin música. 20 minutos sin dolor ¿estará remitiendo la lesión? Todavía estoy lejos de mi récord de cuatro horas, pero entonces era más joven y estaba más loca.
Ha sido una suerte que los tres barrenderos no trabajen los sábados: ser mujer y correr (o saltar) implica botar. La calle estaba prácticamente desierta (tal vez por lo intempestivo de la hora) y sólo me he cruzado al hombre del perro más feo del mundo.
Cuando he vuelto me he puesto a estudiar y en eso se me ha pasado la mañana. Aunque estoy cansada y sueño con dormirme la siesta, no me lo puedo permitir, no a estas alturas de curso, no.
Ojalá le cayera un meteorito a la escuela y dejase un cráter tan profundo que se viesen las entrañas de la tierra. Ojalá una nube de lluvia ácida descargase sobre ella y la derritiese. Ojalá hoy se parase el tiempo y volviera a reanudarse el quince de Julio...
Mejor será que me ponga a estudiar.
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1 comment:
Qué envidia, ojalá yo tuviera como rutina hacer aunque fuese un poco de ejercicio todos los días.
La fantasía de que explote la escuela creo que es la más repetida por sus alumnos en estas fechas.
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